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Yolanda Ramírez Reconoce Trayectoria de Empleada del DIF Estatal Tras 41 Años de Servicio

La presidenta del DIF Estatal, Yolanda Ramírez de Orozco, entregó un reconocimiento a la trabajadora social María de Jesús López Loera, quien decidió jubilarse tras 41 años de entrega y servicio en la institución.

Ramírez de Orozco señaló que Marichuy, como le dicen de cariño sus compañeros de trabajo, es un ejemplo de amor y compromiso a esta noble institución, en la cual ha dejado gran parte de su vida para atender con profesionalismo y una gran calidad humana a las personas que llegan en búsqueda de apoyo.

“A nombre del personal de la institución, quiero agradecerte por todo el tiempo que has laborado en este organismo, en el cual no es suficiente resolver un problema de un usuario, tenemos que brindar el corazón, para animarlos y darles esperanza, y sobre todo ayudar a transformar vidas”, le expresó la presidenta del DIF Estatal.

Refirió que Marichuy es hasta el día hoy, la trabajadora en activo con la trayectoria más antigua del DIF Estatal, y es un testimonio del fortalecimiento que ha tenido el organismo para hacer frente a los desafíos de la sociedad.

Por su parte, María de Jesús López Loera, quien ingresó al sistema en el año de 1976, comentó que se va con el alma llena de satisfacción, porque este sistema estatal le dio la oportunidad de ayudar a muchas familias, capacitarse para ser mejor, forjar amistades y crecer como persona.

Refirió que durante la permanencia en el área de Trabajo Social, le tocó experimentar numerosos cambios del organismo, siempre para beneficiar a los sectores sociales más desprotegidos, porque en cada sexenio, dijo, desde que comenzó a trabajar con Jesusita Reyes de Esparza, hasta la administración de Yolanda Ramírez de Orozco, la prioridad ha sido ayudar a las familias.

Mencionó que hace 41 años sólo eran dos trabajadoras sociales que compartían oficinas con la presidenta del DIF Estatal, la directora, una secretaria particular y un auxiliar administrativo, y las instalaciones centrales se encontraban en lo que hoy en día es la dirección de Servicios Médicos, sobre la Avenida Mahatma Gandhi.

Comentó que se trabajaba de manera muy coordinada con las promotoras rurales, que eran las que atendían las comunidades; asimismo, resaltó que con el paso del tiempo se fue adaptando a los cambios, siempre para brindar un mejor servicio, por lo que a su ingreso en el DIF Estatal llenaba los expedientes a mano, luego en máquina de escribir y finalmente, también se capacitó para manejar la computadora.

“Son muchas las experiencias, sin embargo, aprendí que una sonrisa y un abrazo no cuestan nada, al contrario, nutren el corazón de quien lo da y lo recibe; las trabajadoras sociales tenemos que ver más allá de la petición social, porque quizá la persona que llega por una despensa, no necesita sólo alimento, sino ser escuchada para juntos poder identificar su problemática”, concluyó María de Jesús López Loera.

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