Agricultura Urbana, la Opción

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Hoy en día en que escasea el agua, pero sobre todo los alimentos se cultivan a base de pesticidas que afectan seriamente a la salud, surge una opción que no es otra cosa que regresar al pasado, a lo que hacían nuestros padres y abuelos cuando cosechaban su comida con abonos naturales que obtenían de los desechos de las mismas plantas y animales.

En la actualidad, el mundo cambia ante la cantidad de seres humanos que deben de alimentarse y la escacez del mismo.

La aparición de los alimentos transgénicos, que también son altamente perjudiciales para la salud, hicieron que personas de varias partes del mundo regresaran a lo más rudimentario y sembraran y cosecharan lo que se comen.

Esta práctica es altamente socorrida en Europa y otros países del mundo, en donde lo “novedoso y de moda” es adquirir casas ya no en las grandes ciudades, sino en lugares alejados del bullicio citadino y, sobre todo, que tengan tierra suficiente para poner huertos, criar gallinas y uno que otro animal de granja y así obtener tanto frutas, verduras, huevos, leche y carne, lo básico para vivir.
Hay quienes han hecho su forma de vida con este tipo de alimentos al venderlos “como comida órganica” que, irónicamente es más cara que la que se cultiva a base de pesticidas.

En México las cosas todavía no llegan a ese nivel, falta crear conciencia, sobre todo en las personas adultas que ya no ven como una “opción” convertirse en “granjeros y campesinos”, sin embargo no es necesario vivir en el campo, mucho menos tener grandes hectáreas de tierra para cultivarla, se puede conseguir en un metro cuadrado en el patio de la casa y hasta en la azotea.

En Aguascalientes hay una agrupación, “Semillas en Concreto” que trabaja a favor de promover que la gente tenga comida más barata, saludable y al alcance de su mano en cualquier momento al cultivarla ella misma.

Recientemente llevaron a cabo un proyecto, “Mi huerto, mi alimento”, en donde capacitaron de manera gratuita a jóvenes de entre 12 y 29 años para en sus hogares emprendieran la tarea de hacer sus huertos y concientizar a su familia de la importancia de generar su comida.



“La Agricultura Urbana se refiere a la siembra de variedades de plantas comestibles y medicinales en el entorno urbano, lo cual consecuentemente contribuye al aumento de áreas verdes en las ciudades, el incremento de la vegetación brinda una serie de servicios ambientales a los habitantes de ellas, tales como disminución de la contaminación, ayudan a regular el microclima, refrescan nuestro hogar, constituyen zonas verdes que además de ser ornamentales producen alimentos para sus habitantes y oxígeno, captan el agua de lluvia, favorecen la integración de fauna benéfica como mariposas, abejas y colibríes, ayudan a mitigar los efectos del cambio climático y reducen la huella de carbono urbana”, afirman los integrantes de Semillas en concreto.

Además los huertos urbanos contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas, al disminuir los gastos dirigidos a la compra de alimentos y brindan satisfacción personal al degustar los sabores de las hortalizas cosechadas por nosotros mismos.

Esta agrupación está formada por jóvenes y es sin fines de lucro, tienen sus instalaciones en el Barrio del Encino, a un costado del templo, en donde venden las semillas para todos aquellos que deseen empezar el proyecto, además de la asesoría correspondiente.

Su propósito es crear huertos el mayor número de casas, y con ello el fomento de un estilo de vida más saludable y orgánico, más reflexivo sobre la producción de alimentos, integrando la participación de la ciudadanía para contribuir a mejorar el ambiente.