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El Destino

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Las personas que nos leen a través de esta columna, Hablemos Claro con claridad, sinceridad, entusiasmo y alegría reciban un saludo. 


Un tema importante y relevante para comentar es la cuestión del destino. ¿Se han puesto a pensar el por qué o cómo pasan las cosas?, ¿por qué conocemos a personas en diferentes tiempos, condiciones o circunstancias?, ¿por qué no fuimos novios de la muchacha o muchacho, según sea el caso, nos llegamos a casar con ellos y lo hicimos con otra persona, tenemos los hijos que tenemos?

En el transcurso de nuestras vidas el destino nos va guiando a tener personas en grado de importancia y esas personas cómo influyen en nuestra vida cotidiana. A veces tenemos planes y no se realizan.

Voy a platicar una experiencia: Fui un estudiante promedio. Nunca estudié para los exámenes y mis calificaciones eran de 7, 8 o 9, tal vez uno que otro 10. La vida no me dio la posibilidad de estudiar más allá del quinto semestre de preparatoria.

Condiciones y situaciones adversas se presentaron, más bien, fue la cuestión económica y esto limita a muchísimos jóvenes porque es parte fundamental de las deserciones en las secundarias, preparatorias y universidades o porque en algún momento no nos tocaba ser o tener un título y seguir la vida como viniera.

Llegué hasta el quinto semestre de preparatoria por un problema fuerte en el sentido de que tuve que abandonarla, aparte de la cuestión económica, por una situación extra escuela con un profesor y él se aferró a perjudicarme la existencia y lo logró. Me sentí frustrado, no voy a explicar grandes cosas, tal vez será motivo de otro tema de Hablemos Claro.

A la edad de 17 años me fui a Estados Unidos, y la verdad fue una experiencia triste. Me voy a reservar para una ocasión especial que tenga que platicarlo. Duré 11 meses allá y trabajé como no tienen idea. Busqué mi sueño: era estar tres años, conseguir un vehículo, era un sueño de juventud, una cuestión idealizada.

Tuve que regresar fracasado de Estados Unidos, hasta ahora comprendo varias cosas, entre ellas que el «norte» no es para todos.

No era mi destino permanecer allá como tantos paisanos que hacen una vida, se casan, tienen hijos, se jubilan y ya viejos no les queda más que visitar a sus familias en esta su tierra natal, pero después de haber arreglado la ciudadanía o residencia en aquel país.

Finalmente regresé y me quedé a trabajar al lado de mi padre en un negocio. Duré más de siete años de comerciante en una tienda de abarrotes y también me volví carnicero. Sé desempeñar muchas actividades como mil usos.

Fui albañil, pintor, ayudante de herrería, estuve trabajando en las ladrilleras desde muy joven, un niño prácticamente y nunca me dio vergüenza el trabajo. Finalmente el destino me fue guiando a dirigir mis pasos hacia donde tenía que estar.

Actualmente dirijo una organización social: La Unión Campesina Democrática (UCD), desde hace algunos años; que también va a ser motivo de otra columna de cómo llegué a ostentar este cargo.

Muchos éxitos que la vida me ha preparado, siempre trabajando en positivo y en apoyo de la gente con la intención de tener amistad y buscar el beneficio común. Salgo a la calle con la cabeza en alto y con gusto veo que la gente me saluda.

Hoy también me han distinguido porque algunas personas, o muchas, me reconocen como defensor de Derechos Humanos. Le vamos a seguir en ese tema en otra ocasión.

Agradezco mucho a Dios por todo y por tanto que ha generado en mi vida; agradezco a la Virgen de Guadalupe, de quien soy devoto, por tanto milagro y a la gente que me rodea doy gracias infinitas. Gente valiosa e importante.

Nunca se les olvide ser agradecidos, en esta vida es fundamental diario despertar y que digamos a Dios: «Gracias por un día más», la vida es muy corta y bella, pero es un suspiro. Hay que gozarla y disfrutarla con el objetivo principal de que la existencia es para buscar y encontrar la felicidad. Reciban un abrazo y los espero en el próximo Hablemos Claro, tengan la convicción de que estaremos siempre unidos por estas líneas.

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